jueves, 28 de junio de 2007



La noche partida de un grito

Fue un día,
El menos pensado,
Un pedazo de cielo,
Un blanco albatros,
Una nube,
Descendió sobre sus cabezas,
Se les anudó al mentón,
Y se volvieron resistentes a todo.

No hay loco que conciba,
Semejante delicadeza,
Del dolor nace la fuerza,
De un dolor parido y re parido,
Durante miles de noches,
Con sus gritos.

Arrancados sus frutos,
A manos de los peores cobardes,
Apatridas sin condena,
Veremos nosotros,
Que se mueran que se mueran.

Y las madres van,
Giro y giro
Signo de los tiempos para siempre,
Partidas, divididas gritadas,
Madres, abuelas,
Argentinas.



(mercurio)









3 comentarios:

Anónimo dijo...

puede ser q todavia existan hipocritas q no asuman estas cicatrices. ya les va a llegar...

Anónimo dijo...

Hace poco tuve la oportunidad de sentarme a conversar con una madre y me fue imposible contener la emoción. Su entereza, su compromiso y su lucha son un símbolo y un legado que no deberíamos olvidar jamás, y del que tenemos mucho que aprender.
Saludos!

Anónimo dijo...

marrrrrrrrrrr
que alegria q escribiste! y q cosita me dio lo q escribiste che